martes, 12 de junio de 2012

La vida del artista

Despertarse y seguir soñando, como una realidad paralela que se mezcla con la rutina, como un camino sin rumbo que se encuentra con los pasos de la vida común, donde cada sonido encuentra el ritmo perfecto, donde cada imagen queda plasmada en un eterno cuadro. La vida del artista se asemeja a una inmensidad de senderos que suben y bajan abruptamente, generando heridas que no cierran, pero que fortalecen. Un paisaje donde el horizonte se hace visible a pocos metros y cada tanto se confunde con los inmensos campos. Las luces y las sombras generan un retrato a cada instante, con miles de trazos que se ven afectados por la belleza del pasar de las horas. Un movimiento simple se transforma en un paso, que marcará historia en esa danza digna de ser vista millones de veces. Luego los aplausos y el olvido, muchas veces incorporado al arte, se esfuman en algún lugar del mundo. Porque cada día nace un artista, en cada rincón del planeta, está inmortalizando su obra o bien dejando en manos del viento el destino de su indescriptible belleza. Y cada vez que un nuevo espectador presencia la majestuosa conclusión, surge el latido de ese talento que a través de la difusión cobrará vida lentamente, hasta convertirse en un protagonista de sus creaciones, las que lo mantendrán con vida, en algunos casos, para siempre. 

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