Me sorprendió ver a un muchacho suspendido en el aire... intenté imitarlo pero no conseguí los mismos resultados. Mi curiosidad superaba las ganas, pues no habia pensado tal hazaña como meta. Entonces comprendí cuantas decisiones surgen de estos seductores y sorprendentes episodios que nos impulsan a experimentar cosas nuevas. Pensé cuánto difiere el querer del desear, por qué algunos alcanzan su objetivo y hasta llegan a transmitir su entusiasmo impulsando un ficticio objetivo a su observador. Creo que es algo muy común, el solo hecho de ver eventos sorprendentes resueltos y querer sumarse a ellos sólo porque lo más difícil se ha terminado: los pasos para llegar. Si tomo el ejemplo del muchacho suspendido en el aire, y lo traslado a todas las áreas existentes, el resultado es el mismo, la gente se sorprende al ver que lo imposible puede cumplirse y desean profundamente sumarse al producto terminado, olvidando todo lo que aquel hombre debió hacer para llegar a cumplir este majestuoso accionar. Por eso, mi conclusión final es que muy fácil es tomar e imitar una meta que antes parecía imposible, cuando una sola persona se propuso romper con los falsos paradigmas negativos y lo ha conseguido. Lo que resulta difícil, es cuestionar lo imposible y elaborar los distintos caminos para romper las barreras de la gravedad y quedar suspendidos en el aire...
martes, 19 de junio de 2012
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
1 comentario:
bienvenida a mi blog!!! utopos,utopías...algo que no existe...sobretodo en este mundo muy kk, pación...un abrazo,buen post!!!
lidia-la escriba
esta el mío actualizado...no se ,pasa si queres!
Publicar un comentario