miércoles, 30 de mayo de 2012

Yo quiero ser

Nada más genuino que el niño expresando sus más puros deseos. ¿Has pensado alguna vez en tus frases comenzadas en "Yo quiero ser..." durante tu infancia? Allí se hallan escondidas las mayores revelaciones de la vida de cada uno, con majestuosas ideas, proyectos, sueños con un valor incalculable. Cuando somos pequeños, somos seres puros, sin contaminación de obligaciones, sin odios ni maldad, esas horribles cualidades que pertenecen al mundo adulto y que terminan por destrozar las ilusiones de potenciales genios cuyas mentes son capaces de atravesar los límites de la rigidez, avanzando en una sociedad mediocre que no hace más que retroceder humanísticamente hablando.
Los sentimientos límpidos, carentes de malas intenciones y libres de juicio son lo que hay que rescatar de la niñez desde el mundo adulto, conservar la inocencia en vez de la inmadurez; la tolerancia en vez de la torpeza, la sinceridad en vez del desorden. Perder esa capacidad de traer del pasado las cualidades destacadas de la niñez, es perder la escencia de uno mismo. Esos sueños de cristal encerrados en nuestros largos años, deben salir a la luz para trabajar en pos de un mundo mejor, porque todos los niños deseamos paz en cada rincón del planeta, ¿cuándo olvidamos que este debería ser nuestro objetivo principal como seres humanos? ¿cuándo dejamos de hacer cosas para que este objetivo se cumpla? Qué triste es el mundo adulto que olvida muchas veces mirar el presente con ojos de niño...

lunes, 28 de mayo de 2012

Un alma en pena

Existen en todo el mundo almas en pena, que a diferencia de lo que muchos imaginan se trata de personas cuyo espíritu se encuentra atrapado entre las tinieblas y la oscuridad. Personas sin sed de justicia, sin sentimientos ni esperanza, que han venido a pasar por el mundo sin dejar huellas. Las almas en pena, son dignas de tristeza y compasión, pero también es importante mantenerlas a una distancia prudente, sin permitir que contaminen nuestra energía. Cuando recuerdo la enorme cantidad de almas en pena que he conocido, me alegro de no haberme contagiado su apatía. Igualmente, hay que estar alerta, ya que deambulan sin cesar por todas partes, buscando personas de las que puedan nutrirse. Ten mucho cuidado si crees haberte cruzado con un alma en pena.

viernes, 25 de mayo de 2012

Uñas negras

Tenía en aquellas manos las uñas negras ¡negras!  y yo que obsesivamente le lavaba las manos una y otra vez. Ahora se dignaba a llegar a mi casa con manos sucias de barro, de tierras sombrías llenas de deseos que no podrían siquiera sustentar su propia vida, quería ser mecánico. ¡Después de años de pagar su facultad en arquitectura! Me salió con esta locura de los autos, los motores, las bobinas y la grasa, ¡Esa misma grasa que le alimenta el cerebro con ideas absurdas! ¿Puedes creerlo Amelia? Él me lo hace a propósito. Sabe lo mucho que me he esforzado, por que sea un niño de bien, con sus nombres grabados en grandes construcciones, pero me he tragado mi orgullo con un hijo mecánico que ama tirarse en el piso, adora la mugre, asquerosa mugre que deja sus uñas negras, colmadas de la eterna miseria que acompañarán sus días. Si tan solo hubiera tenido otro, ¡otro hijo que me haga dichosa! Poder al fin saborear el orgullo de madre sacrificada por su hijo arquitecto, el sueño cumplido, el sueño...
¿Cómo dices amiga? No puedes hablarme de esa manera, yo amo a mi hijo, pero no es arquitecto, es un mugroso mecánico feliz.
¿Por qué no estudié yo arquitectura? Bueno, porque precisamente mis padres no se sacrificaron como yo, ellos solo querían que formara una familia y me casara con Alberto,¡ese desgraciado que me abandonó tras apenas un maldito año de matrimonio, con una criatura en camino!Pero hice a mis padres felices...Bueno debo dejarte, en un rato llega Jorge. Gracias por escucharme Amelia.
Hijo, ¿qué ha pasado? tus uñas están limpias.
-Madre, he decidido hacerte feliz, me postulé para arquitecto y me llamaron. Comienzo mañana, espero que ahora ya no me hagas planteos.
-Hijo, mis planteos fueron absurdos, y mi petición una carga que debo sacarte. Quiero ver tus manos sucias una vez más, debes ser feliz y hacer lo que quieres. 
-Quiero ser mecánico madre, y tener eternamente mis uñas negras, pero despertarme cada día dichoso de haber hecho lo que más me place en el mundo entero.
-Estoy muy orgullosa y admiro tu valentía, me alegro de que seas muy feliz. Espero que puedas perdonarme...

jueves, 24 de mayo de 2012

Buscando motivos

No quiero pelear pero ¿qué hacer cuando el que quiere, te está empujando contra un muro para golpearte mil veces y culparte de manchar sus manos con sangre? Suena sombrío, pero es más real y cotidiano de lo que normalmente creemos.
Malos y malas hay miles, desgraciados hay millones y quién sabe cuanto sumarán los psicópatas y asesinos. La culpa es en parte también de uno mismo, que permite que las cosas sucedan, por miedo, por cobardía o por comodidad. Ya se extinguió la sed de justicia, aunque evite caer en las generalizaciones, termino en ese círculo donde me uno a la frase " todos somos culpables". Hacerse cargo de que uno deja escapar, perdona constantemente y permite por evitar problemas, es lo que necesitamos como sociedad. Siempre hay un rival buscando motivos para atacar, pero mejor no permitirle el ataque, mejor poner una red de protección para que  la bestia sepa hasta donde llegar.
Muchas veces me pierdo en el intento de descifrar lo que lleva a una persona a transformarse en bestia, a querer hacer daño al otro u obtener para propio beneficio algo a costas de él. Pero no puedo resolver el enigma, si la maldad es una semilla que crece dentro de ellos o si se desarrolla con el tiempo. Entonces llego a la útil conclusión: no importa el por qué, importa el qué, qué hacemos con ellos, qué les permitimos, qué es lo que los provoca. Actuar para reparar y no permitir el daño, son las acciones que hay que tomar.
Quizás no existen los motivos, sino que están allí, en las mentes de esos retorcidos personajes siniestros. O quizás sí son reales, y son la perfecta excusa para obrar mal. En cualquier caso, sería bueno poner una etiqueta a cada ser de maldad para poder reconocerlos. 

miércoles, 23 de mayo de 2012

Pensamientos paralelos

Cierto día de lluvia, el joven de corbata azul miraba por entre los empañados vidrios de su aburrido ventanal, las gotas mojar la tierra como si cada gota fuese una lágrima de sus ojos. Cabellos crespos, rubios como el sol, espalda pequeña y largas piernas delgadas. Un ricachón de algunos veinte y quizás un par más de años vacíos que mientras sostenía su vaso ancho de whiskey en las rocas como todas las tardes, esperaba encontrar en el turbio horizonte una señal para cambiar su destino.
Largas cortinas de paño deslizábanse por las paredes empapeladas, con esos antiguos colores verdosos oscuros dignos de conservadores de la alta sociedad. Las botas del muchacho, brillaban de tanto lustre y permanecían inmóviles en la mullida alfombra roja con detalles dorados y marrones. El joven se pensó pobre, en la intemperie y despojado de sus privilegios. Con lujos como aquellos bajo la lluvia, no se podía apreciar el aroma de la tierra húmeda, al igual que los colores del arcoiris cuando la tormenta cesara. Así mismo se excusaba al imaginar las terribles condiciones climáticas: el hambre, el frío y la desesperación. Otra voz en su mente confusa la gritaba que quizás eso era mejor, quizás avía que atravesar las pesadas puertas de la mansión para sentir el penetrante frío que recuerda lo confortable de un cálido abrazo. Pero allí petrificado se hallaba el millonario, imposibilitado de reaccionar ante su voz interior animándolo a seguir un paso más allá. De repente bebió de un largo sorbo su bebida alcohólica, apoyó el vaso en la mesa ratona frente al caluroso hogar a leña y se volvió hacia el enorme ventanal una vez más. Esta vez, cerró fuertemente los paños como quien cierra un telón y con el ceño fruncido, se desplomó en el acolchonado sillón de felpa verde oliva. "Qué ideas locas" se dijo para sí, y de su bolsillo sacó un cigarro de esos importados, encendió el papel con un cerillo y largó el humo plácidamente. Esbozó una macabra sonrisa y se mintió una vez más diciendo "Soy muy afortunado". 

martes, 22 de mayo de 2012

Talentos en lata

Allí en las góndolas del olvido, en los más altos estantes de las gigantescas cadenas de monstruosos supermercados, donde nadie puede verlos, se encuentran los talentos en lata. Sí, son talentos, potenciales de personas capaces de manejar el universo con sus manos que decidieron guardarlo y hacer de su vida una mediocridad diaria hasta su muerte. Pero a un hombre que le faltaba una virtud, que quería ser como ese descarado cuyos valores desperdiciaba, se le ocurrió extraer de ellos sus talentos y conservarlos cuidadosamente. Claro, como a estas personas les encantaba regocijarse en la mediocridad, aceptaban donar su talento por dinero, haciendo al viejo millonario, por el solo negocio de comercializar la virtud ajena. Los años pasaron y el viejo murió, sin descendencia, dejando su colección de conservas enlatadas en el depósito de su casa. Así, el lugar fue rematado junto con todo lo que había en él. Las cadenas de supermercados se repartieron las latas, las últimas cuya fórmula nadie conocía, pero al no saber su valor, las bajaron a un ínfimo céntimo, quedando olvidadas en las más elevadas góndolas, esas que nadie ve, adonde nadie llega y solo algunos pocos osan estirar sus brazos para alcanzarlas. 
Así, todos los días, las personas pasan por esas esquinas, renegando de sus vidas, anhelando salvaciones inexistentes, sin percatarse de que sobre sus cabezas, allí en el lugar que frecuentan, hay repartidas miles de latas de talentos, listas para consumir, a la espera de ser vistas... Eso que tanto desean, eso que tanto quieren las personas que se quejan de su destino, está a un brazo de distancia, a solo unos pocos centímetros, qué difícil se hace a veces, entender que en el mundo, uno elije consumir esas latas... o no...

lunes, 14 de mayo de 2012

Creatividad sin límites

El papel se colmó de tinta, pero tal era la abundancia que rebalsaba de palabras. La música acompañó la poesía y la poesía se hizo música, pero... tal era la abundancia que sobraban las notas musicales. Apareció el silencio al poco tiempo, y se sumó al desafío lingüista pero las notas lo empujaban, las palabras lo invadían y debió escaparse pronto. Las figuras se tornaron partituras, creando dibujos infinitos que se deslizaron del papel al creador, y el autor se convirtió en arte, pero tal era la abundancia que devolvía al mundo su creatividad. Y así las paredes se llenaron de vivos colores, las hojas de los cuadernos se vieron repletas de letras cursivas prendidas a cada renglón, los instrumentos arrojaron notas interminables con improvisaciones nunca antes reproducidas y el público motivado por tamaña creatividad agitó sus manos una y otra vez con aplausos de eco infinito perdidos en la inmensidad del espacio. La Creatividad sin límites funciona de esta manera, es generada y genera sentimientos mil en miles. Por eso dejarla salir es la mejor opción. Que fluya por la sangre, que recorra cada vena, cada extremidad de tu cuerpo, que contagie al cuaderno y así cada nueva creación sea percibida e incorporada por distintos sujetos...

jueves, 10 de mayo de 2012

Silencio

Esa ausencia de palabras tan acertada, cuando el mundo se detiene y puedes sentarte a observar, conviertiéndote en un verdadero espectador de la naturaleza, calmo, sereno, reflexivo, inadvertido. Extrañar los sonidos es muy común, pero ¿acaso alguien extraña al silencio? Las sábanas invitan a postrarse sobre ellas, la tarde está gris, es posible escuchar apenas el sonido de la respiración. La paz es tan profunda que asusta y los sueños aprovechan para surgir en la realidad. Amo la música, pero también amo al silencio, que deja a mis pensamientos hablar desde adentro, permite que mis sentimientos griten y se mezclen en un sinfín de palabras. Siempre me hace bien tu compañía por la tarde, hermoso silencio, te pido que jamás te vayas de estas paredes.