De la tempestad vengo a extenderte mi mano, para que a ella te aferres;a mis palabras, sencillas pero sinceras... Hago un pequeño espacio en mi ocupada tarde para contar lo que quizás ya nadie se anima a contar, para que, quien sabe, te identifiques o aprendas un poquito a comprender al otro.
Brevemente me presento, soy la dueña de la inmensa lluvia que recorre mi rostro, escurre por mi cuello y desemboca en mi pecho. La culpable del desierto que mi alma alberga y la creadora de un incansable manto de emociones. Puede que te resulte extraño, pero esa soy hoy. Y te cuento mi primer secreto: en muy poco tiempo deberé despegarme de una parte de mi ser, porque cada vez quedan menos lunas por venir, dándome la pauta de que estaremos más cerca que nunca, frente a frente, descubriéndonos. Esta es la gran maravilla que me arrebató la lluvia y el desierto, porque gracias a su pulso constante, el cielo despejóse y la soledad vistióse fértil color verde esmeralda.
viernes, 14 de septiembre de 2007
Suscribirse a:
Entradas (Atom)