sábado, 31 de marzo de 2012

Pies mágicos

De un extremo al otro, con natural destreza, se movían en las tablas unos pies mágicos cuya precisión era digna de ser admirada. Sentimientos transmitidos que erizan la piel y despiertan una combinación de calma con pasión. El don otorgado a ese ser que los mueve, se apodera completamente de cada uno de sus pasos, siendo amo completo de la música, de las infinitos saltos, los trompos, esclavizando la vista de sus espectadores. Abrigados o descalzos sus huellas, su estela de luz era indescriptible. La velocidad sincronizada con la melodía, provocan un enorme esfuerzo para no dejar de observar ni por siquiera un instante. En el aire, en el suelo, cautivan el corazón de un público vulnerable que teme reaccionar con un imprudente aplauso, el cual podría quizás esfumar la magia que irradian. Dignos de admiración, son los pies de un bailarín, que no son suyos, sino de algún ser supremo que los manipula inmaculadamente.

martes, 27 de marzo de 2012

Mente liviana

Sinceramente, cuando uno desintoxica su alma de gente maliciosa y perversa, siente cuánto se liviana todo su ser. Increíble todas las cosas que durante la intoxicación nos recuerda el inconsciente. Nos muestra todo lo malo que no vimos antes. A mi me pasaba que me dolía la cabeza y todo el tiempo me hacían sentir culpable. Hoy veo ese sadismo utilizado bien claro y siento como si hubiera adelgazado varios kilos realmente. Hay que sacarse las malas ondas, alejarse de las malas compañías y bloquear la envidia. Es increíble el bienestar que uno llega a experimentar cuando esto sucede. La felicidad y la paz cubrieron mi espíritu completamente, y desde que empecé esta limpieza, sacando de mi vida a la escoria que me rodeaba, me siento mejor persona. Creo que si alejando a una sola persona que tuvo miles de actitudes viles, realmente la ligereza que se siente es inmensa.

lunes, 26 de marzo de 2012

Cuerdas del tiempo

Unas letras que recorrieron años de soledad no fueron vacías mas vergüenza tenían de exponerse a las críticas ajenas. Lo mismo le pasó a las cuerdas, que marcaron un antes y un después en la línea de mi tiempo. Su vibrar colmó de fuerzas algún tiempo. Su sonido estuvo predicando alegrías y tristezas en ciertos lugares. Siempre tuve ese miedo de cambiarlas, así fue como algunas cambiaron su color con el pasar de los años, despidiendo el oxigeno de su interior. Recuerdo aquella cuerda traviesa, que saltó atrevida tras haberla tocado sin delicadeza y tuve que ajustar nuevamente, debiendo ella adaptarse a su nueva forma. No sé por qué razón me empeño en conservarlas. Las cuerdas tienen una vida útil, y una década han vivido ya algunas. Pero cada una tiene un sentido, esconden minutos de sentimientos mezclados con olvido. Como un almanaque eterno, tienen algún secreto guardado en cada nota. Llegó una guitarra nueva, con otras cuerdas del tiempo, que aún no he cambiado entonces...

sábado, 24 de marzo de 2012

Para reflexionar

En la vida, miles de personas que conozcas te harán daño, pero sólo unas pocas te llenarán de dicha y felicidad, por eso cuando estés conociendo a alguien, no dejes que tus malas experiencias impidan darte una nueva oportunidad, puedes llegar a dejar pasar a un ser muy valioso por quien valdrá la pena correr el riesgo. Puedes cerrarte a millones de posibilidades, quizás en ese millón, estaban aquellos que buscabas. Por eso es que si por cada hombre o mujer que te hizo daño, descuidas al resto, estarás dejando ganar terreno a ese mal pasar y restando energía para quienes hoy te acompañan. No dejes que el mal se sienta satisfecho con tu retracción, demuestra siempre lo mejor de ti y la vida te dará una nueva oportunidad. Ama a cada ser con todo tu potencial, los que te devuelvan envidia y rencor sufrirán eternamente su amarga soledad, pero tú, sin embargo, sentirás dicha plena por haber dado lo mejor de ti, y te invadirá una hermosa sensación de victoria cuando algunas personas te devuelvan lo mucho que has brindado. No hay mayor recompensa, que la gratitud de un ser querido por lo mucho que hemos hecho por él, al igual que no hay mayor recompensa que dormir con la conciencia calma, sabiendo que se ha obrado bien pese a las consecuencias.

jueves, 22 de marzo de 2012

Intromisión

Amanecía rápidamente. El haz de luz que atravesó la ventana de mi espaciosa habitación, despertó mis cansados párpados para desayunar un buen café expreso bien espumoso. Una delicada brisa de madrugada me obligó a cubrir mi espalda con alguna tela pesada. Los dedos de mis pies reaccionaron alejándose de las frías baldosas en busca de algún calzado apropiado para el frío. Casi como un día cercano al mar, recibiéndote con esa humedad refrescante digna de un abrigo ligero, amanecía en los suburbios de una ciudad cualquiera, comenzado apenas el otoño. Pero al llegar a la cocina, mi sorpresa no fue grata. Un extraño desconocido dormía profundamente sobre el piso, privándome de realizar mis tareas habituales, ¿de dónde venía y qué hacía allí? No era de mi interés, sinceramente no despertaba mi curiosidad en lo más mínimo. Yo sólo quería que se fuera para siempre, recuperar así mi tan amaba libertad mañanera, de horas solitarias acompañadas sólo del canto de los pájaros, un buen café y mis tan preciados anotadores que, con desesperación me ruegan que los escriba diariamente. A menudo, personas no deseadas se alojaban en mi antihogar (lo llamo así porque no es una vivienda convencional, de hecho tampoco es mi vivienda, a pesar de habitarla, cuidarla, asearla regularmente). La sensación era de un intruso invadiendo mis espacios por doquier. Porque no quería compartir mi respiración siquiera con aquel -quien sabe que- atrevido. Debí alzar mi guardia entonces, pero como naturalmente el ser humano tiende a reaccionar, me encerré yo misma, dejando que ese hombre quedara con la cocina a su disposición. ¿Qué se creía, que sería bienvenido acaso? Jamás habrá para el extraño una tibia taza de té esperando sobre la mesa.
El reloj marcó las diez y media cuando finalizó la intromisión. Por si acaso volviera a suceder, cambié todas las cerraduras de mi antihogar. Ya nadie podría ingresar nuevamente, a menos que osara romper las paredes...

martes, 20 de marzo de 2012

El que busca encuentra

He recorrido miles de kilómetros, de frustraciones y desavenencias, de palabras vagas y flores marchitas...En este camino busqué verdades y encontré mentiras, busqué amistades y encontré enemigas, busqué cariño y encontré maltrato, busqué respuestas y encontré incertidumbre, busqué compañía y encontré soledad, busqué compasión y encontré desprecio, busqué aprobación y encontré burla... Hoy deseo miseria para tener abundancia, pero no quiero desear mi muerte para encontrar la vida, no quiero nuevamente experimentar la desgracia para gozar la dicha, pero quisiera comprender por qué, habiendo caminado el sendero del bien, tantas veces me vi abrumada por el mal. Mi mente, muy ingenia quizás, no puede procesar los infortunios vividos. Es difícil seguir padeciendo cuando después de inmenso dolor, no se encuentra consuelo. Me siento perdida en una noche sin estrellas,así como temo seguir tropezando con piedras, temo también darme por vencida. Sentarme a contemplar, a llorar la oscuridad infinita esperando que por fin, el destino cambie de rumbo. Carece de sentido avanzar pero también quedarse inmóvil, entonces ¿por dónde debo seguir buscando?

lunes, 19 de marzo de 2012

Cumpleaños

Tres capas de chocolate, una de dulce de leche, una de crema, velas de número y un ritual que se repite año tras año. ¿Quién cumple los tres deseos? ¿Alguien cumple sus años realmente feliz? Feliz, un término tan difícil de describir. La lista de invitados, los que vienen, los que no, los que fallan a último momento; las bebidas, la comida; el dinero que se escurre como el agua en un colador, la limpieza, el lugar... Con tantas implicancias y responsabilidades el cumpleaños deja de ser feliz y se transforma en tedioso. Ese minuto cuando sacas la torta del horno y se hunde de lado teniendo que arreglar con, quien sabe que, para que quede parejo, o esos grupos que se van formando y uno va paseando para no dejar a nadie solo mientras se queman las empanadas, es cuando me doy cuenta de que el cumpleaños feliz seria mucho mas simple si uno no tuviera que preocuparse por nada y siguiera el día de forma normal como cualquier otro. No es que me fastidie estar con mucha gente reunida, por el contrario, lo disfruto y me gusta mucho hacer a mis invitados felices... pero si el cumpleaños es mío, ¿no se supone que debería ser al revés y tus invitados deberían hacerte feliz a vos? Ellos deberían recibirte, hacer tu comida, limpiar tu casa y hacer la torta pero... no sería tan divertido. En vez de tener una anfitriona fastidiosa, tendríamos a 30 personas con cara larga, quejosos y desganados. Por eso he llegado a la conclusión de que no hay que festejar los cumpleaños, sino quizás hacer una reunión sencilla donde cada uno colabore con algo rico y el agasajado sólo se preocupe por la torta y por compartir un momento con las personas que quiere y que lo quieren. ¿Regalos? Sinceramente, en este punto creo que lo mejor que pueden hacer los invitados es comprometerse con su amigo o familiar y hacerle saber que allí están. Ese, es para mí el mejor regalo. Lo demás, es accesorio. Sé que esta entrada quizás sale un poco del formato utópico de mi blog, pero por ser mi cumpleaños, me permito ese arrebato.

viernes, 16 de marzo de 2012

El ojo viajero

Que placer inmenso que siento cuando sentada durante horas en algún viaje soy espectadora de las vidas tratando de hilar de ellas historias entretenidas, musicalizando esos minutos de drama, comedia o ciencia ficción. Algún triste rostro que mira tras los vidrios grises. Un grupo de jóvenes amigos riendo mientras ansían llegar a ese tan esperado lugar. Los niños impacientes llevan al límite la mínima paciencia de sus padres mientras un anciano mira con dulzura a la criatura añorando sus días de paternidad novata. Una joven pareja demuestra sus sentimientos con fervor y los padres de aquel niño cubren sus ojos sonrojandose por dentro al recordar aquel platónico romance de sus comienzos. Los jóvenes se toman de las manos con desaprobación del grupo de amigos. Seguramente uno de ellos anhela ese sentir oculto por alguna joven y evita las burlas escondiendo su secreto tras la escena de los enamorados. Ellos miran a esa familia como quien mira el futuro ansioso. La triste mujer esboza una sonrisa silenciosa en el reflejo de la ventana. Puso su corazón en riesgo una vez y sería esa la última, etiquetando a los jóvenes de ilusos. Viajes, historias miles que se repiten a diario. Por último el trabajador que viste su éxito de camisa y corbata, oculta su soledad en el traje. Mira a la mujer deprimida y moriría por invitarla a tomar un café algún día, por ver esos carnosos labios sonreír. Si cada uno supiera lo que el otro está sintiendo realmente... Pásate un sólo día observando y verás cuanta gente por fin vería secas sus lágrimas!

jueves, 15 de marzo de 2012

Muñeca de cristal

Por un sólo día de descubrirme en el reflejo como una delicada, diminuta y frágil muñeca de cristal daría creo, más que mi propia vida. Dejar de padecer el castigo de una piel que esconde toneladas de angustias más que pesadas, que arrastran gruesas rocas para espesar mis rojos ríos. Me duele pensar el peso del tiempo, que año tras año ha sumado elásticas capas de ansiedad mezclada con llanto. Ira inmensurable por mi cruel destino que no me permite ser como aquellas cañas que danzan livianas con el viento sabio. Mas tenía que tocarme a mí el envase de círculos y curvas frondosas. Si supieras cuántas veces anhelé tus huesos tatuados de suave seda, tu cabello siempre lacio, brillante como el sol mismo, la estrechez de una mitad más que pequeña símbolo del éxito de la belleza. Mas debo conformarme con la dureza de vivir en un despreciable redondo recipiente de burdos pensamientos. Un día en la vida de una muñeca que se quiebra con el sonido de un simple suspiro. Los mares que habré colmado con mi aguda tristeza de ser lo que no me ha tocado ser, asumiendo las culpas que no son siquiera mías. Si supieras lo que duele estar aquí adentro, cómo golpean los puños de un pasado efímero, cómo me duelen tus culpas y tu absurdo deseo infinito, de cambiar lo que no puedes...

miércoles, 14 de marzo de 2012

Barajas

Atraviesas esa nube gris de esencia viciosa, casi olvidando el ruido del éxito, de la felicidad, la codicia. Caminas entre los lujos de una mullida alfombra que enmudece tus pasos, entre mesas de hierro dorado rodeadas de miradas feroces, carcajadas mentirosas y algún grito de júbilo; también quizás de dolor. Sigues avanzando para llegar a ese punto del cual no te distraes ni despejas, quieres aquel paño del olvido donde has sido rey y has sido mendigo, donde se fueron tus domingos y tus amados seres queridos. Allí donde las apuestas tienen el sabor adictivo del chocolate más puro derritiéndose en tus labios y siempre tienes sed de más, más y más. Esta es tu décimo quinta vida, ya te empieza a atemorizar el eco de una voz que te lo ha advertido miles de veces, pero no... no quieres escucharla. Esta vez el juego será limpio, tienes los bolsillos vacíos, no debes perder, ésta es tu victoria, la última de tu mente sagaz. Lo habías soñado infinidad de veces, sabías que era el momento oportuno de hacerlo. Ya casi. Se escurren las gotas de sudor desde tu frente hasta los talones, las gotas de la derrota quizás o del olvido, o quién sabe que otras cosas habrás apostado esta vez. Y finalmente lograste acomodarte en esa incómoda silla de hierro que penetraba tus huesos para no dejarte escapar sin al menos una sola ficha símbolo de esperanza. Un as y una figura, rezabas en tus adentros mientras el crupier barajaba los mazos. Fueron sólo esos segundos, tú concentrado en la jugada, tu frente húmeda y fruncida dejaba a luz de todos los jugadores que ésta era esa jugada crucial en la cual no podías permitirte la derrota. Y en ese segundo en que tu número superó la jugada esperada, no pudiste escuchar, sordo completamente caíste rendido al suelo alfombrado, barajas macabras quebraron tu destino; sólo quedaba lo peor, horas y horas, días y meses de una inmunda miseria reflejo de tu repugnante ambición enferma de poder. Todo estaba perdido.

martes, 13 de marzo de 2012

Veloz como la luz

Miles de millones de pisadas, sombras que apuradas dejan apenas un recuerdo de su aroma, ruidosos tacones apresurados, suaves zuelas de plástico silenciosas. Una ciudad sin minutos, un mundo sin segundos, a medida que las horas transcurren, los cuerpos vienen y van veloces huyendo de ese tan temeroso tic tac que los esclaviza. Si no llevan detrás un billete esas horas son veloces carentes de gozo y alegría. Rápidamente se escucha un niño que llora a lo lejos. No hay espacio para escucharlo, déjenlo en el sitio de la diversión, ahora no tenemos tiempo.
Pero, ¿Y el tiempo de tu reloj, no es acaso tiempo?¿Cómo has perdido tu tiempo? Qué felicidad que se haya perdido, no tendremos que excusarnos más entonces. Sin tiempo no hay restricciones, ¿verdad? . La mente seguía haciendo su macabro trabajo tortuoso de filosofar mientras el apuro se apoderaba de cuanta situación se sucediera. Deseaba con tanto fervor que la oscuridad divina llegara para acabar el día y tener...tener ese tan preciado tiempo.