martes, 19 de junio de 2012

En el aire

Me sorprendió ver a un muchacho suspendido en el aire... intenté imitarlo pero no conseguí los mismos resultados. Mi curiosidad superaba las ganas, pues no habia pensado tal hazaña como meta. Entonces comprendí cuantas decisiones surgen de estos seductores y sorprendentes episodios que nos impulsan a experimentar cosas nuevas. Pensé cuánto difiere el querer del desear, por qué algunos alcanzan su objetivo y hasta llegan a transmitir su entusiasmo impulsando un ficticio objetivo a su observador. Creo que es algo muy común, el solo hecho de ver eventos sorprendentes resueltos y querer sumarse a ellos sólo porque lo más difícil se ha terminado: los pasos para llegar. Si tomo el ejemplo del muchacho suspendido en el aire, y lo traslado a todas las áreas existentes, el resultado es el mismo, la gente se sorprende al ver que lo imposible puede cumplirse y desean profundamente sumarse al producto terminado, olvidando todo lo que aquel hombre debió hacer para llegar a cumplir este majestuoso accionar. Por eso, mi conclusión final es que muy fácil es tomar e imitar una meta que antes parecía imposible, cuando una sola persona se propuso romper con los falsos paradigmas negativos y lo ha conseguido. Lo que resulta difícil, es cuestionar lo imposible y elaborar los distintos caminos para romper las barreras de la gravedad y quedar suspendidos en el aire...

miércoles, 13 de junio de 2012

Bolsillos vacíos

Así vive el Argentino, el verdadero, el auténtico, el que hace las cosas bien, con sus manos arremangadas y sus bolsillos vacíos. Nadie cuenta la historia como la vive, todos parecen narrar nuestra realidad desde mi utópico espacio, fuera de la mera noción de realidad. Por eso, en el día del escritor, transformaré mi utópico espacio en polémico y actual, a modo de protesta contra la situación que nos toda vivir a diario. Es muy irónico que se celebre el día del escritor en un país donde muy poco lugar se le da al artista, donde se vive al  borde de la marginalidad y se tiende a la desaparición por carecer de un espacio concreto, donde las facilidades para las letras sean ciertas, donde el prestigio merecido tenga lugar y donde cada habitante pueda concederse al menos cinco minutos de lectura diaria. No hay poeta sin bolsillos vacíos, porque esa es la idiosincrasia de un pueblo que poco aprende, que poco se presta a la reflexión y el uso de nuestros preciados pensamientos. Es que del arte no se vive, pero vale la pena intentarlo y Argentina es la vergüenza de país por excelencia, donde decirse escritor es decirse vago, donde la carrera, taller o el valor de las mismas palabras, no se consideran trabajos. Será curioso, que muchos talentos emigren muy lejos de la celeste y blanca, ¿será que en la lejanía pueden al menos vivir de su arte?. Por eso mismo, me atrevo a decir que, desafío a que en los colegios y entidades educativas, se conmemore el día del escritor con el verdadero peso que conlleva. Personas que nos brindan un eterno legado a cambio, muchas veces, de nada... ni siquiera de un digno plato de comida en la mesa. Pero...¿qué sería de nuestra vida sin los grandes escritores?

martes, 12 de junio de 2012

La vida del artista

Despertarse y seguir soñando, como una realidad paralela que se mezcla con la rutina, como un camino sin rumbo que se encuentra con los pasos de la vida común, donde cada sonido encuentra el ritmo perfecto, donde cada imagen queda plasmada en un eterno cuadro. La vida del artista se asemeja a una inmensidad de senderos que suben y bajan abruptamente, generando heridas que no cierran, pero que fortalecen. Un paisaje donde el horizonte se hace visible a pocos metros y cada tanto se confunde con los inmensos campos. Las luces y las sombras generan un retrato a cada instante, con miles de trazos que se ven afectados por la belleza del pasar de las horas. Un movimiento simple se transforma en un paso, que marcará historia en esa danza digna de ser vista millones de veces. Luego los aplausos y el olvido, muchas veces incorporado al arte, se esfuman en algún lugar del mundo. Porque cada día nace un artista, en cada rincón del planeta, está inmortalizando su obra o bien dejando en manos del viento el destino de su indescriptible belleza. Y cada vez que un nuevo espectador presencia la majestuosa conclusión, surge el latido de ese talento que a través de la difusión cobrará vida lentamente, hasta convertirse en un protagonista de sus creaciones, las que lo mantendrán con vida, en algunos casos, para siempre. 

lunes, 11 de junio de 2012

Sin vuelta atras

Una oscura carga que pesa en el pecho, que atraviesa las sonrisas y derrumba la esperanza, es la tristeza que produce elegir y no ser elegido, escuchar y no ser escuchado, defender y no ser defendido. Mas que reproches son sentimientos, cuanto lamento haber sido tan credula, esperando matices o dulces palabras que jamas llegaban. Mas cuando se vio invertido el juego, mis fichas no atacaban al contrincante, sino que esperaban confusas su estupida manipulacion. Me apena decir que renunciare a esas fichas, porque mantenerlas fue en vano, y aunque critiquen mis movimientos, mi jugada esta dicha. Cansada estoy de mundanas excusas, de temerosos cuerpos camuflandose en las horas, de mentiras sin fundamento y de exigencias insostenibles. El tiempo le dara la razon a mis acciones, la vida encontrara explicaciones, y para entonces espero estar muy lejos. 

miércoles, 6 de junio de 2012

Ingenio

Pensó en resolver el problema sin usar el intelecto, acaparando la atención de los ordinarios cuerpos vacíos, fue un acto cruento y vil. Las voces turbias festejaban su violencia con aplausos hostiles y carcajadas frías. El viento soplaba helando los huesos de cada participante. El juego salió despedido unos metros a la inmensidad del espacio, porque la fuerza bruta lo arrastró hasta hacerlo trizas...
Otro maldito juego de ingenio sin resolver, hasta que la solución iluminó la mente del enfermizo dueño, quien no pudo leer las palabras que confirmaban su inteligencia. Pudo más la pasión quizás. Dominó tan maquiavélicamente su cabeza, que olvidó la principal premisa del desafío: la mente es más poderosa que el mismo físico. ¿Era necesario romper el juego?

martes, 5 de junio de 2012

El puente de la vida

Cierto día, un anciano cuyos pasos lentos entorpecían el veloz caminar de un joven príncipe, le pidió al joven que le ayude a cruzar al otro lado del río, por el puente más antiguo del lugar. El muchacho miró al viejo y sintió pena por él, subestimando su racionalidad, le ofreció ayuda solo si accedía a cruzar por el puente nuevo que era seguro, confiable y más rápido. Pero el anciano negó con su cabeza y continuó su lento andar por entre los verdes pastos de la comarca. El príncipe se disculpó insistiendo en que tenía mucha prisa y no podría demorarse en cruzar por aquel puente solo para consentir un capricho del anciano. Se alejó así el joven muy rápidamente, pensando en la petición del anciano. El viejo continuó su camino, ya a muy pocos metros del colgante puente de madera, con la intención de comenzar el cruce y justo antes de apoyar el primer pie en las maderas, escuchó la voz de aquel muchacho advirtiéndole que el puente podría quebrarse y caer al río. Al voltear el anciano, se encontró con el príncipe curioso, que retornó para ayudarle.
-Sé que has venido por curiosidad y no por solidaridad- Exclamó el anciano muy calmado.
-Así es, también me ha traído la culpa por si algo le sucediera- contestó el muchacho.
-¿Y tu urgencia?- Sugirió el viejo astuto.
-Puede esperar- Respondió el joven fríamente.
El anciano se apoyó en el brazo del muchacho y lentamente comenzaron el cruce sobre el puente colgante. En cada paso las maderas crujían y algunas hasta se quebraban dejando el rápido caudal del río a la vista. También a medida que avanzaban se podía escuchar el sonido de la hermosa naturaleza que los rodeaba, mientras el puente tambaleaba de un lado a otro, despertando la incertidumbre, generando adrenalina y dejando al descubierto el riesgo asumido. Ya en la mitad del camino, ambos se sentían seguros y hasta se animaron a detenerse a contemplar unos instantes la puesta del sol sobre las transparentes aguas. A medida que se acercaban al final del trayecto, el caminar se hacía más lento, los sentidos se afinaban aún más y el vértigo parecía excitante. Al terminar de cruzar, la sensación fue indescriptible, el príncipe experimentó la misma sensación que al ganar su infinidad de batallas, el anciano sonrió y agradeció al joven por su compañía. Sabía que el muchacho no se adelantaría sin hacer aquella pregunta, entonces decidió responderla antes de que pudiera formularla.
-El puente que cruzamos es el puente de la vida. Sabemos que es inseguro, y nos da miedo, porque al nacer al mundo, todos tememos y debemos caminar de la mano de otros, por eso cuando comenzamos a cruzar, nos aferramos a las barandas de soga como si fueran la única esperanza de llegar al final sanos y salvos, aunque sabíamos por dentro que las sogas no nos salvarían de un derrumbe. Y a medida que fuimos avanzando, aprendimos a apreciar el camino, a disfrutarlo soltándonos, a contemplar el ocaso y a darnos tiempo en el recorrido. Cuando vimos que el final se aproximaba, intentamos disfrutarlo cuanto pudimos, olvidando los riesgos, dando pasos cortos muy despacio. Al llegar al otro lado nos sentimos satisfechos y apreciamos en instantes nuestro esfuerzo. Como soy un anciano y muy pocas horas de vida me quedan, quise cruzar este puente, para recordar lo hermoso de la vida, para tener presente lo frágil que es y lo bello de transitarla. Muchacho, tú apenas has comenzado a cruzar el puente, nunca te arrepientas de hacerlo.- Finalizó el viejo recostándose en el césped.
El joven agradeció al anciano sus sabias palabras y se sintió dichoso de haber regresado para acompañarlo, pues esta sencilla experiencia, le dejó la más sabia enseñanza de su vida. 

lunes, 4 de junio de 2012

La falta de entusiasmo

El ser humano, es un ser libre si quiere, porque nace libre pero... a medida que el tiempo transcurre y se alcanza la edad adulta, pareciera que el hombre olvida que tiene un poder: el poder de decisión, de jugarse, de apostar, de decir que sí o que no, pero de decir al fin, por sí mismo, sin mediadores ni presiones. Invito en esta oportunidad a mis lectores a participar de este modesto relato, ¿cuán a menudo hacen uso de esta maravillosa cualidad? ¿Cuán a menudo trabajan en pos de realizar sus sueños sin condiciones? Quizás suene utópico, pero nada más cerca de la realidad, nosotros como seres pensantes, somos libres... podemos ser libres si es que alguien no lo ha intentado aún. Y un horrible sentimiento ronda nuestro mundo hace algunos años ya... Es la falta de entusiasmo, ¿En qué momento o lugar muchos la han perdido? Los reto a recuperar ese puro sentir característico de la niñez y la juventud: el entusiasmo. Esa sensación de felicidad ansiada, ese furor que empuja hacia adelante, que predispone a los hechos a sentirse magníficos. La falta de entusiasmo ha invadido muchos cuerpos y cada vez, contagia más seres, incluso a veces hasta ha llegado a los niños. ¿Qué es un pequeño sin entusiasmo? Sin esas hermosas ganas de jugar,de hacer lo planeado, de cumplir pequeños objetivos. Yo lo vuelco en palabras y el sentimiento me regala una sonrisa en el rostro. 
¿También hemos de dejar que una sombría parte de las sociedad con malas intenciones nos arrebate el entusiasmo por el simple hecho de vivir?