miércoles, 13 de junio de 2012

Bolsillos vacíos

Así vive el Argentino, el verdadero, el auténtico, el que hace las cosas bien, con sus manos arremangadas y sus bolsillos vacíos. Nadie cuenta la historia como la vive, todos parecen narrar nuestra realidad desde mi utópico espacio, fuera de la mera noción de realidad. Por eso, en el día del escritor, transformaré mi utópico espacio en polémico y actual, a modo de protesta contra la situación que nos toda vivir a diario. Es muy irónico que se celebre el día del escritor en un país donde muy poco lugar se le da al artista, donde se vive al  borde de la marginalidad y se tiende a la desaparición por carecer de un espacio concreto, donde las facilidades para las letras sean ciertas, donde el prestigio merecido tenga lugar y donde cada habitante pueda concederse al menos cinco minutos de lectura diaria. No hay poeta sin bolsillos vacíos, porque esa es la idiosincrasia de un pueblo que poco aprende, que poco se presta a la reflexión y el uso de nuestros preciados pensamientos. Es que del arte no se vive, pero vale la pena intentarlo y Argentina es la vergüenza de país por excelencia, donde decirse escritor es decirse vago, donde la carrera, taller o el valor de las mismas palabras, no se consideran trabajos. Será curioso, que muchos talentos emigren muy lejos de la celeste y blanca, ¿será que en la lejanía pueden al menos vivir de su arte?. Por eso mismo, me atrevo a decir que, desafío a que en los colegios y entidades educativas, se conmemore el día del escritor con el verdadero peso que conlleva. Personas que nos brindan un eterno legado a cambio, muchas veces, de nada... ni siquiera de un digno plato de comida en la mesa. Pero...¿qué sería de nuestra vida sin los grandes escritores?

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